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 Homo consumens. Un equipo de psicólogos de la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos, ha constatado que el lenguaje cotidiano refleja la calidad de la vida de pareja de matrimonios de mediana edad y ancianos. Así, un estudio en el que participaron 154 parejas, reveló que la frecuencia del uso del pronombre “nosotros” (para referirse a ambos miembros de la pareja como un todo) en sus conversaciones estaba directamente relacionada con su nivel de compenetración. Por el contrario, aquellos individuos que usaban más el pronombre “yo” eran menos felices con sus cónyuges.VÍA Tendencias21 No hay que esperar a que una prestigiosa universidad publique un estudio sobre ello, hay que fiarse de nuestro instinto y fijarse en pequeños detalles que nos muestran la auténtica realidad. Yo no me quejaba sin motivo, utilizaba un "nosotros" que para otros no existía. Miércoles, 03 de Febrero de 2010 12:42 Autor: Ahtramart. No hay comentarios. Comentar.  Una visita, unas fotos o tener que estudiar es una buena excusa para ponerse a hacer limpieza. Odio tener miles de cosas inútiles por todas partes. No hay nada material que sea necesario, me podría deshacer de todo. Pero justamente hoy, limpiando, me he encontrado una agenda-acordeón de esas que tiene las tapas como de imán que se abren y se despliega el papel donde apuntar nombre, teléfono y dirección. De esas agendas, de las de antes. Una agenda de una compañía telefónica que antes era verde pero al cambiar de nombre también lo hizo de color, y ahora es naranja. No tiene ningún teléfono escrito. Pero recuerdo cómo llegó a mis manos. Y de repente me he puesto muy triste. Y no la he tirado. La he dejado donde estaba. Porque por más que me empeñe en desacerme de cosas hay algunas que no se pueden ir, que no se deben ir y que no se irán. Hay que decir que este enero le pertenece a Nacho Vegas. La Gran Broma Final Es la semana grande de la crueldad y en nuestro honor celebran una fiesta. Yo me limitaba a contemplar la misma grieta de la pared alguien dijo "habrá que demoler" no sé cómo no lo ví llegar era el día de la gran broma final... Y ahora ya me empiezo a preguntar cuál de estos chistes es mejor: el del día en que te hablé de amor sabiendo que daban temporal o el del día de la gran broma final... El comienzo de año viene a ser, meteorológicamente hablando, fantástico.
Me doy cuenta de que casi no tendría nada de qué hablar con algunas personas con las que compartí mucho en mi vida y, en cambio, cada vez más cosas que me gustaría contar a aquellas con las que, en un momento dado, no tuve de qué hablar. ¿Eso es cambiar o ampliar el repertorio de conversación? Quién sabe.
Parece que ahora hay que pedir mucho, parece que ahora las cosas que antes se daban por supuestas, ahora son un lujo. Parece que ahora hay que pedir que los coches tengan puertas cuando antes, lo normal, es que vinieran con ellas. Eso pasa con la gente, ahora hay que pedir cosas que antes parece que venían por descontado.
Me relajo y mientras dudo en hacer o no una cosa, se ilumina una bombilla apagada por floja. Decido actuar con todas las consecuencias.
Mientras tengo un hambre insaciable no hago más que pensar en cómo adelgazar.
Me da por calentar un yogur... que no es una buena idea, pero está demasiado frío y me duele la garganta.
Parece que todo el mundo no está disponible o ha desaparecido, así que decido desaparecer yo también.  Learn Something Every Day Actualmente se denomina luna azul (blue moon) a la segunda luna llena ocurrida durante un mismo mes del calendario gregoriano (el usado habitualmente en occidente), lo que sucede aproximadamente cada dos años y medio. Originalmente el término se refería al cuarto plenilunio de una estación cualquiera del año. Los meses del calendario gregoriano, salvo febrero, tienen una duración superior al lapso de tiempo entre dos lunas llenas (ciclo lunar) que es de 29.5 días (en promedio, ya que puede variar ligeramente). Es por eso posible tener dos lunas llenas dentro de un mismo mes, a la segunda de las cuales se denomina luna azul. La traducción castellana tal vez sea errónea porque en inglés antiguo la palabra de la cual deriva blue podía significar tanto azul como traidor. Las siguientes lunas azules se producirán en agosto de 2012, julio de 2015, enero de 2018 y marzo de 2018 (una en enero y otra en marzo), octubre de 2020, agosto de 2023, mayo de 2026, diciembre de 2028... Vía Wikipedia  Little Girl Trying to Peek at Her Birthday Presents by Robert W. Kelley Siempre me ha puesto muy nerviosa eso de los regalos, tanto regalar como que me regalen. Y como en muchas cosas, tirando del hilo se llega a la raiz del problema. Que me regalen... hay algunos antecedentes determinates. Cuando era pequeña una vez en Reyes me trajeron un lego con el precio, de ahí surgió un tierno trauma. Cuando se terminó el tema de los Reyes mi madre y alguna parte de la familia decidió que el mejor método para regalar era ese de "cómpráte algo y luego me dices qué te ha costado". O el más fácil todavía: unas semanas antes o después de la fecha a regalar (bien Reyes o el cumpleaños) comentas que te compras algo, cualquier cosa, un libro, una camiseta... y mi madre llega y dice "¡ah! mira pues dime cuánto te ha costado y es como si te lo hubiera regalado yo". Hombre, por dios, un poco de esfuerzo... Claro, si es que lo mejor de los regalos es que no tengan ningún misterio y que te los compres tú sin tan siquiera saber que eso va a ser tu regalo. Porque todos sabemos que salir y pegarte con medio Madrid en las zonas comerciales no es plato de buen gusto, pero es el lado oscuro del bonito arte de regalar.
Pero ¡ay! y esas parejas que no regalan porque no les gusta la Navidad y creen que eso del consumismo apesta. Nada de presentes, ni por el cumpleaños, que odian tanto los regalos que ni felicitan, que parece ser que eso de "Feliz Cumpleaños" es producto del capitalismo más puro.
Otros que también me gustan son esos regalos absurdos que se hacen con gente a la que no conoces bien, véase el amigo invisible del curro o los cumpleaños de los compañeros de fatigas. Vámos a ver, de qué sirve gastarnos los duros en cosas absurdas e inútiles que no se ajustan, ni de lejos, al gusto del que las recibe, que con cara desencajada y utilizando todas sus artes interpretativas,que ni María Guerrero, fingiendo dice ese "¡jo! me encanata, gracias" y con un cabreo monumental lleva a casa "eso", que parece que le ha regalado su más ferviente enemigo, y lo abandona en el fondo del armario. Que no es tan complicado regalar, sólo hay que ponerle un poco de interés, que debería haber una ley que dijera "los regalos, ya sean de aniversarios o acontecimientos puntuales, se deberán hacer con interés, sin olvidar los amigos invisibles que requieren, además, una especial habilidad. En los casos aenteriormente citados se asegurará en quitar el precio del presente".
Y esos regalos que regalan algunas personas pero que en el fondo son para ellos... eso es fascinante. "Mira te he regalado este disco, ¿te gusta? ¿me lo puedo llevar para grabármelo?"... a mí una vez me pasó eso, sí como hace 15 años. Aún estoy esperando a que me devuelvan el vinilo que me regalaron. Es como un subtipo de aquellos que regalan lo que les gusta a ellos en lugar de lo que le gusta al que lo va a recibir. Claro, cómo no me va a gustar que me regales una película de terror checoslovaco de mitad de siglo pasado, con subtítulos en normando, que te encanta a TI... que a mí me guste el cine alemán y lleve diciendo 4 meses que quiero El Gabinete del Doctor Caligari, es completamente irrelevante.
Yo no soy de las que quieren grandes regalos, de hecho siempre digo que me regalen algo que necesite. Es decir, que viene mi cumpleaños, un libro, que no quieres regalarme un libro, pues me regalas una colonia que se ma ha gastado la mía... es que soy así de útil. A algunos les saca de quicio eso, pero más me molesta a mí una camiseta amarilla con tachuelas que tengo en mi armario muerta de la risa.
Esto es que te regalen, pero ¡y el regalar!... A mí me han pasado unas cuantas anécdotas que hacen que me ponga cardiaca cuando regalo. Desde siempre mi madre ha devuelto o cambiado todo, y cuando digo todo es todo, lo que se le ha regalado. Que quieras que no, pero eso crea bastante inseguridad a la hora de regalar. En otras ocasiones me han devuelto los regalos. Sí sí, que tú regalas sin venir a cuento, para dar una sorpresa, y la otra persona empieza con el "no deberías", "que por qué me lo regalas" y acaba con un cabreo monumental diciendo que no lo quiere. Que la gente es muy rancia. Que todo esto no es tan complicado, ya lo sé, pero todo depende de la gente con la que te topas, y algunos pueden hacerte las cosas muy difíciles.
El que regale que lo haga con esmero, los que no les gusta eso de comprar... hombre, es tradición, un detallito por el cumpleaños o por fin de año (yo es que no soy ni de Santa ni de los Reyes) no es ni consumismo ni nada por el estilo, que a nadie le amarga un dulce. Lo he intentado pero al final no he podido resistirme y he sucumbido a hacer una de esas listas de cosas que han sucedido a lo largo de este caluroso/frío/rápido año, simplemente para recordar las buenas y evitar repetir las no tan buenas.
Lo agradable... Encontrar a alguien capaz de leerme la mente (aunque no tuviera interés en lo que podía encontrar). La casa de Carmela. Las fiestas. Gijón & Bunbury. Bañarme en Cabo de Gata mientras nos hacían la paella. Bucear en la Playa de los Muertos. Mis vestidos. La Cava Baja, el Barrio de las Letras, Serrano, El Retiro... Madrid. Resurgir en septiembre. Dejar de fumar. El olor de mi colorete. Esta lluvia que no cesa. Comprar y envolver los regalos. Lo que no fue tan bueno... Volver a fumar. Que te hagan creer algo que no es. Que los amigos y/o amantes se conviertan en extraños. La crisis de los 30. Escuchar muchas milongas.  Days of being wild, Wong Kar Wai. ¿Por qué uno no encuentra lo que va buscando y en cambio encuentra bodrios por el camino? Hace tiempo, un par de meses, no más, dejé pasar una buena oportunidad. Una de esas que siempre vas pidiendo, porque crees que es la que más te conviene, y que cuando se te presenta no aprovechas, bien porque no sabes si en el fondo la quieres o porque en ese momento te acojonas. Las oportunidades perdidas son siempre un lastre que se lleva incomodamente por el camino, pero cuando las oportunidades tienen forma humana, pesan aún más. En esos casos es cuando una se resigna más a afrontar la oportunidad perdida y sigue buscando, pensando que en algún momento puede volver a aparecer. Pero no. Y es que el verbo perder, tiene mucha tela, cuando lo buscas el la RAE, hay que llevar cuidado porque uno puede llegar a deprimirse. Yo pido, espero, busco y rebusco, pero no parece que vuelva a aparecer lo perdido o, mejor dicho, no parece que esté en mi mano el que vuelva a presentarse esa ocasión, por lo menos no de una manera coherente que no roce la locura propia de comedia romántica. Sólo sé que en mi mano está el no volver a desperdiciarla y, a dios pongo por testigo, que si tengo una segunda oportunidad, no se me vuelve a escapar.
Viernes, 18 de Diciembre de 2009 00:04 Autor: Ahtramart. No hay comentarios. Comentar.
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